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Callao: borran imágenes de los salseros en Las Caras de Atahualpa tras la muerte de ‘Pussy’, su promotor!

Juan Vinces quien fungía de anfitrión y promotor de este popular lugar en el Callao, fue asesinado el último viernes. Sus amigos aseguran que ese fue el deseo del personaje conocido también como ‘Pussy’.

Esta popular zona del primer puerto peruano era de visita obligada para los salseros que llegaban del exterior. Las Caras de Atahualpa no van más en el jirón Atahualpa en el cercado del Callao. Los amigos de Juan Vinces, ‘Pussy’, desde temprano empezaron a pintar de blanco los rostros de los famosos artistas salseros que habían sido retratados en el lugar.

El sitio se había convertido en destino turístico de todo artista salsero que visitaba el Perú. Asimismo, el lugar, en los últimos años, llamó la atención de aficionados a la salsa de todo el mundo. Hoy todo eso quedará en el recuerdo.

Héctor Lavoe, Cheo Feliciano, Frankie Ruiz o Celia Cruz ya no estarán más en el lugar, salvo que alguien tome la batuta. Sin embargo, la herida parece ser muy profunda. Vinces era el alma del barrio.

¿Por qué mataron a Pussy? Los rumores que corren por las redes sociales es que venía siendo amenazado para que dejara la custodia del lugar a otra gente. La verdad se la llevó él.

En tanto, según ‘Más Callao Noticias’, la Policía Nacional del Perú ha anunciado que ya capturó a los presuntos asesinos de Pussy y se espera que en las próximas horas pueda abrirse la verdad en medio de esta historia que aún resulta confusa. Por lo pronto, la alegría y el jolgorio salsero de Las Caras de Atahualpa han quedado en pausa.

Héctor Lavoe, Cheo Feliciano, Frankie Ruiz o Celia Cruz ya no estarán más en el lugar, salvo que alguien tome la batuta. Sin embargo, la herida parece ser muy profunda. Vinces era el alma del barrio.

Dicen que uno muere dos veces: físicamente y el día que las personas dejan de nombrarte. El barrio Atahualpa, ubicado en la cuadra 8 de Miró Quesada del Callao, se ha convertido en una vitrina de los inmortales. En esta zona del Callao, los vecinos respiran música (sobre todo salsa) y mucho fútbol.

A raíz de la ola de crímenes y violencia en sus calles, el primer puerto se ha ganado una mala reputación. Sin embargo, las Caras de Atahualpa no han dejado de ser un atractivo turístico. Extranjeros, peruanos de la capital y provincias, todos quieren una foto en los emblemáticos murales rosados, color del Sport Boys, el equipo más querido del Callao.

Esta historia empezó en una esquina del cruce entre los jirones Atahualpa y Miró Quesada. En 1999, Alexis Villanueva, mejor conocido como Elsalsa, artista y vecino del barrio, se animó a retratar en una de las paredes al legendario Héctor Lavoe, cuyas canciones están clavadas en la mente y en el corazón de todo chalaco.

El rostro sonriente del salsero (con su mano en la quijada) se convirtió en el comienzo de este célebre espacio artístico, donde los talentosos son venerados como si fueran santos. Frankie Ruiz, Celia Cruz, Tito Gómez, Cheo Feliciano, Ismael Miranda, son algunas de las caras que fueron eternizadas por el cariño de los vecinos de Atahualpa. Pero no todo es salsa en el barrio chalaco, las Caras de Atahualpa tiene un lugar reservado para los más grandes exponentes del criollismo.

Uno de los murales resalta por la imponente presencia de Óscar Avilés, Arturo el ‘Zambo’ Cavero, Augusto Polo Campos, Chabuca Granda, Eva Ayllón, Lucía de la Cruz y Manuel Donayre, figuras importantes de la música peruana.

El vínculo entre la música y el fútbol es visible, aparece en todos lados, renace en cualquier rincón del barrio chalaco. Con zapatos, sin zapatos o con un arco a base de dos piedras, el balón no deja de rodar en las pistas de los jirones Atahualpa y Miró Quesada, cuyas paredes están cubiertas del rosa del Sport Boys, club que alguna vez fue cuna de los jugadores más talentos del balompié nacional.

«El fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes», señala Jorge Valdano, argentino campeón del Mundial México 1986, palabras que describen a la perfección la pasión futbolera de Atahualpa, donde la juventud forja su carácter y amor por el deporte rey en las típicas pichangas ‘pisteras’. A tan solo unos metros de la emblemática pintura de Héctor Lavoe, vivió Julio el ‘Negro’ Meléndez, ídolo en Boca Juniors y uno de los mejores zagueros peruanos, quien también tiene un retrato, a cuerpo completo, en uno de los murales de Atahualpa.

Para los vecinos de Atahualpa, el peor pecado de todos es el desaire. «El cariño se paga con pintura. Si no cumplen con visitarnos, son borrados», dice sonriente ‘Pussy’, uno de los promotores del proyecto, quien nos explica que los rostros son muestras de agradecimiento. Muchos quieren formar parte de estos murales, pero pocos son aquellos que están dispuestos a brindar su tiempo y afecto al barrio chalaco. A fin de cuentas, la vitrina de los inmortales es sostenida únicamente por el buen recuerdo de los moradores de la zona.

Gisela Valcárcel, Alberto Rodríguez y hasta el mismísimo Ronaldinho, ninguno fue perdonado por los vecinos de Atahualpa. Los tres se comprometieron a visitar sus pinturas, pero ese día (al menos en el caso de los futbolistas) jamás llegó. El desdén y la falta de compromiso hicieron que sus pinturas no continuaran formando parte del singular salón de la fama. La ‘Señito’, quien no daba muchas muestras de aparecer, según el propio ‘Pussy’, se sorprendió al llegar y no encontrar su rostro pintado.

Bajo esta premisa de reciprocidad, Atahualpa ofrece darle una vitrina a aquellos artistas y deportistas que no se dejan llevar por lo que se dice del Callao, sino por lo que se siente.

DE LO BUENO Y LO MALO

En Atahualpa el cariño es ciego y eso lo saben bien las autoridades. Los policías de la zona tiene una singularidad animadversión por una de las pinturas: la de Luis Ángelo Guillén Lumbreras, alias ‘Care perro’. A pesar que lleva puesta la camiseta del Boys, este personaje no es futbolista. Su apariencia hace indicar que se trata de un músico más, pero su oficio no tuvo nada que ver con el arte.

‘Care perro’, vecino muy querido por el barrio, murió acribillado en el 2015 por un sicario en un presunto ajuste de cuentas. Guillén Lumbreras era el líder de ‘Los feroces de Atahualpa’, agrupación criminal a la que se le imputan varios asesinatos en el Callao.

Pese a que tenía vínculos indiscutible con la delincuencia, ‘Care perro’ es recordado con aprecio por los vecinos de Atahualpa, quienes prefieren separar a la persona del criminal, algo muy difícil de hacer y más complicado de entender.

www.salsacaracas.com

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